España es diferente, hasta en los títulos


Publicado el lunes 4 abril 2011


Aunque creo que ya tenemso una noticia al respecto, esta me ha parecido interesante para volver a hablar del tema.

Como nos recordaba Sofía Coppola en Lost in Traslation, algo se pierde en la traducción de un idioma a otro. En el caso de muchos títulos españoles de películas extranjeras, poco o nada queda de la denominación original.

La dificultad de adaptar literalmente algunas expresiones foráneas, la posibilidad de atraer al público con un título con más gancho o la coincidencia en el nombre con el de otras películas son algunas razones que llevan a las distribuidoras cinematográficas a realizar unos cambios un tanto polémicos. Las traducciones sui generis no son algo nuevo. El título español de muchos clásicos es una versión muy libre del original.

Un ejemplo de ello lo tenemos en Cuando ruge la marabunta, la película de aventuras interpretadas por Charlon Heston y Eleanor Parker en 1954. El título en inglés era The Naked Jungle, algo así como La jungla desnuda, en referencia a las zonas de selva que han sido devastadas por las termitas coprotagonistas del filme.

Lo más curioso del caso fue la leyenda que persiguió a la película debido un título español que enmascaraba una denominación anglosajona susceptible de las más eróticas interpretaciones. La jungla desnuda original alimentó la imaginación de los más calenturientos, que especularon con que la censura franquista había sustituido las mujeres en cueros por hormigas carnívoras.

Curioso es también el caso de Con faldas y a lo loco (1959), que en EE UU y los países anglosajones se llamo Some Like it Hot, algo así como Algunos les gusta caliente. El título original, como en muchos del maestro Billy Wilder, tenía doble sentido: se refería tanto a las aventuras más o menos picantonas de dos músicos que se disfrazan de mujeres para introducirse en una orquesta de chicas, como al género musical, el hot, que tocaba la banda.


Ridículo, ridículo

No obstante, no hay que irse tan lejos para encontrar nombres castellanos un tanto absurdos. Martin Scorsese tuvo que soportar como After Hours (1985), una comedia casi kafkiana, que sigue las accidentadas peripecias de un tipo en la madrugada neoyorquina, se convertía en ¡Jo, qué noche!

Igualmente peculiar fue la denominación que recibió en nuestro país la película juvenil Ice Princess. La princesa del hielo (2005) del original se convirtió por obra y gracia de la distribuidora en Soñando, Soñando… triunfé patinando.

No menos grotesco resultó el nombre por el que conocimos en la piel de toro a The Frighteners (1996), la primera película de Peter Jackson en Hollywood. Ni cortos ni perezosos los responsables del largometraje en España decidieron que esos asustadores o amendrentadores a los que hacía referencia el título inglés se convirtieran en Agárrame esos fantasmas.

La palma de los despropósitos, sin embargo, se la lleva ¡Olvídate de mí! (2004), libérrimo título de un original que hacía referencia al Eterno resplandor de una mente inmaculada (Eternal Sunshine of the Spotless Mind).

Quizá la saga cinematográfica que más polvareda ha levantado con su denominación hispana ha sido la que aquí conocemos como Jungla de Cristal, adaptación muy infiel del Die Hard original. El largometraje se podía haber traducido al castellano como Difícil de matar, un título que aquí recibió una película protagonizada por Steven Seagal.

Sin embargo, si los responsables hubieran optado por esta opción puede que también hubieran errado. Al parecer, el Die Hard original está tomado de la expresión inglesa Old habits die hard, que podríamos adaptar a nuestro idioma como Las viejas costumbres son difíciles de abandonar.

Quizá los problemas con los dobles sentidos llevaron a la distribuidora a optar por el más obvio Jungla de cristal, en referencia al rascacielos en el que tiene lugar la acción. Eso obligó a que el resto de las partes de la serie tuvieran necesariamente que llevar la palabra Jungla en su denominación española.

Spoilers

En algunos casos, los títulos castellanos se convierten en spoilers de los argumentos de los filmes. Por ejemplo, La semilla del diablo (1968) desvelaba que Mia Farrow llevaba en sus entrañas al mismísimo demonio, aunque la denominación original sólo hiciera referencia al bebé de Rosemary (Rosemary’s Baby).

Algo parecido le ocurrió a Billy Wilder con Avanti! (1972), un filme protagonizado por Jack Lemmon y Juliet Mills. El ¡Adelante! del original se convirtió en el muy explícito ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?, que descubría gran parte del meollo del largometraje.

No obstante, alguna de las licencias poéticas de los traductores resulta verdaderamente acertada. Ese es el caso de El crepúsculo de los dioses, obra maestra de Billy Wilder, protagonista involuntario de este artículo. El título original es Sunset Boulevard (1950), nombre de la calle de Hollywood donde vive la protagonista, una vieja estrella del celuloide en decadencia.

Sunset en inglés significa el atardecer por lo que la denominación española de una película que trata el ocaso de una diosa del séptimo arte resulta muy adecuada. Una excepción en un aspecto, el de los títulos españoles de películas extranjeras, donde los patinazos darían para una enciclopedia.

Via | La Informacion

No comments have been added to this post yet.

Leave a comment

(required)

(required)